Por muy melenudos que ustedes sean, hay actrices o actores silentes que incluso ustedes, con su querencia por el cine moderno y hablado, conocen.
¡¿ Por que no me negarán ustedes que conocen a Damen Garbo, de nombre Greta?!.
Pues como no se necesita ningún motivo aparente o disculpa en particular para ver un filme silente ( Damen Garbo también sucumbió a los tiempos melenudos, haciendo filmes, tst, tst, tst.. sonoros, pero esa es otra historia ), protagonizado por la Garbo, éste aristócrata se deslizó ayer con su frac de gala y hasta su filmoteca privada para ver a la actriz sueca en todo su esplendor.
En el filme se puede ver a Damen Garbo en uno de esos papeles de señorita de dudosa reputación que tanto gustaba ( ¡ah, las chicas malas de los locos años 20! ), una chica moderna y británica para más señas, que lleva una vida disipada y ociosa, veraneando en Deauville, pasando estadías en Biarritz y Montecarlo o esquiando en St. Moritz, vamos, cómo su Conde pero en sueca.
Se puede uno regodear con primerísimos planos en donde relumbra la belleza enigmática de Damen Garbo y también planos medios donde sigue estando igual de atractiva, además aparece la Garbo fumando, la Garbo conduciendo un coche moderno y a toda velocidad ( o el paradigma de todos los finales trágicos de las “flappers” de los 20’s ), la Garbo luciendo vestidos elegantes de noche, la Garbo luciendo luto de viuda relativamente desconsolada, la Garbo en la cama, la Garbo en el diván, en fín… la Garbo y nada más.
¡Ah!... se le olvidaba a éste Conde germánico que el filme en cuestión en donde pueden ver a Damen Garbo ( y por ende a Herr John Gilbert ) en todas esas actividades es “A Woman Of Affairs” filme dirigido en el año 1928 por Clarence Brown ( su director favorito ), y en el cual interpreta a una señorita más preocupada en mantener la buena reputación de los demás que la suya propia ( extravagancias femeninas de aquellos años del siglo pasado ), pero esas son otras cuestiones sin importancia…
Y ahora si me lo permiten les dejo momentáneamente, pues me temo que tengo que dar explicaciones a Damen Brooks por haber sucumbido, de nuevo, a los encantos de la bella actriz sueca.
Herr Graf Ferdinand Von Galitzien
Ayer por la noche, mientras simpáticos truenos retumbaban en las inmediaciones de mi "Schlöss" y tras haber degustado una cena germánica pantagruélica, a los postres éste Conde siempre gusta acompañar esas "delicatessen" repletas de glucosa, de cinema silente siempre que haya ocasión, una guinda, nunca mejor dicho, para una perfecta y ociosa velada germánica.Tras ordenar a Günthell que olfatease por la Filmoteca de su Conde la búsqueda de un filme que reuniese la condiciones germánicas nocturnas, se optó por ver el filme dirigido por Clarence Brown The Light Of Faith en el año 1922 y en lo que es una versión abreviada del filme homónimo "The Light In The Dark" recientemente editado en tierras de salvajes de más allá del Atlántico por el prestigioso sello "Kino".A falta de ver la versión íntegra de dicho filme, la opinión que se pueda tener de ésta obra siempre resulta sesgada debido a su caracter recortado, aunque también es cierto que lo visto con monóculo por éste aristócrata teutón, es suficiente para certificar los logros y las carencias de dicha obra.Un filme bastante convencional en su historia y resolución, con moralina de aroma a incienso que firmaría sin rubor Herr De Mille, pero que aunque a pesar de tantas evidencias y cierta sobreactuación de Lon Chaney y su coprotagonista femenina, Damen Hope Hampton, la factura tecnica de "The Light Of Faith" supera ampliamente esas carencias anteriormente mencionadas destacando profusamente sobre el resto.Y es que hay que destacar que el filme posee una fotografía excelente ( en la versión abreviada de "Kino" no se incluyen las escenas en color de la historia del "Santo Grial" ) y una dirección artística más que notable, influencias más que probables de su maestro Maurice Tourneur, destacando además en los ambientes contemporáneos del filme, ciertas influencias expresionistas, además de poseer planos subjetivos ciertamente memorables resueltos con maestría por Herr Brown.En fín, una obra de juventud del director americano que presagiaba buenos augurios futuros.Y ahora si me lo permiten les dejo momentáneamente pues tiene éste su Conde que dar un vistazo a la Filmoteca, no vaya a ser que finalmente Günthell ayer se dejase una bobina perdida entre tanto nitrato silente y por ello hubiese visto éste aristócrata la versión abreviada de ese filme de Herr Brown...Herr Graf Ferdinand Von Galitzien