Samstag, März 27, 2010

"Ludwig der Zweite, König von Bayern" (1930) By Wilhelm Dieterle


To be a German aristocrat is not an easy job, certainly. The agenda is full of unimportant events they must attend where they have to suffer the company of other bored aristocrats (as well as drink with them). Having this in your longhaired mind, you can imagine then what a complicated matter it is to be a king in Deutschland because the trifling matters mentioned above multiply faster than commoners.

In order to illustrate the hard life of a German king, Herr Wilhelm Dieterle ( before being known as William during his prolific and long USA talkie career ) directed in the silent year of 1930 ( well, certainly at that time, silents were becoming as unusual as monarchies in old Europe ) “Ludwig der Zweite, König von Bayern”, a silent biopic about the last part of the life of His Highness King Ludwig II, king of Bavaria.

Herr Ludwig ‘s personality made him an interesting screen character. His life was full of luxuries but also eccentricities and finally madness; his story has all the necessary ingredients to appeal a busybody Teutonic audience who could then contemplate the miserable life of one of their most controversial kings.

His Highness Ludwig II had a special love for the Arts; he was Herr Richard Wagner’s patron and he gave the composer economic help at the beginning of his career when he was writing operas ( Herr Ludwig II's eccentricity thus has even caused suffering today). The king built many sumptuous castles, not in the air but scattered around Bavaria adorning in this way the country. This failed to impress his subjects and their loyalty to their sovereign wavered and their discontent was encouraged by politicians who finally conspired against the king, declared him mentally ill and deposed him. He subsequently died under strange circumstances.

Herr Wilhelm Dieterle, who also plays Ludwig II in the film, depicts very well the controversies around the figure of the Bavarian king. The film is a lavish UFA production which means the art direction and the historical settings are all that you would expect. The contrast between the dreamy, whimsical king and his down to earth and fickle subjects is carefully depicted and faithful to history.

Herr Dieterle ‘s restrained performance, showing the contradictions, whims and wishful thinking of the monarch as well as his isolation, is especially remarkable. His Ludwig is a tormented king who is not appreciated, a man who lives in his idealized kingdom of Arts but has to deal with cruel reality and greedy politicians and bureaucrats as well as his uncomprehending people. All that was certainly enough to drive His Highness Ludwig II mad.

And now, if you'll allow me, I must temporarily take my leave because this German Count must build castles in Spain.

Herr Graf Ferdinand Von Galitzien

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Ser un conde aristócrata germánico no es, ciertamente, un trabajo nada fácil, pues su agenda está siempre repleta de intranscendentales actos a los cuales debe acudir, además de sufrir y beber en los mismos, en la compañía de otros aburridos aristócratas; teniendo en cuenta éstas cuestiones en sus melenudas cabezas, entonces se podrán imaginar como resulta ser todavía más complicado ser un rey en Deutschland, pues esos actos baladíes mencionados anteriormente, se multiplican tanto como sus súbditos.

Para ilustrar la dura vida de un rey germánico, Herr Wilhelm Dieterle ( antes de ser conocido éste como Herr William en su posterior y prolífica larga etapa sonora americana ) dirigió en el año silente de 1930 ( la verdad es que ya por entonces, los filmes silentes resultaban ser tan excepcionales como las viejas monarquías europeas ) “Ludwig der Zweite, König von Bayern”, una biografía silente sobre la última época en la vida de su alteza real el rey Ludwig II, rey de Baviera.

La particular vida de Herr Ludwig, logró que fuese una interesante personalidad para la gran pantalla, una vida repleta ésta de grandes lujos a la par que enormes excentricidades y que derivó en una posterior locura, una historia, por lo tanto, que dispone de todos los ingredientes necesarios para llamar la atención del chismoso público teutón y así satisfacer su curiosidad, contemplando la triste vida de uno de sus más controvertidos reyes.

Su Alteza Real Ludwig II tuvo una especial querencia por las artes; fue mecenas del compositor Herr Richard Wagner al cual ayudó económicamente con sus primeras operas ( una excentricidad de Herr Ludwig que todavía puede sufrirse actualmente… ), además de ordenar la construcción de suntuosos castillos, no en el aire, si no esparcidos a lo largo y ancho de Baviera y con el único objetivo de adornar su país.
Estas preocupaciones artísticas del monarca, no impresionaban demasiado al populacho, logrando poner en peligro su reinado gracias a una su lealtad ciertamente oscilante, un descontento éste que era alentado por la clase política de su país y que continuamente conspiraba en contra del rey, logrando finalmente sus propósitos al declarar al monarca incapacitado mentalmente y deponerlo de su puesto, muriendo finalmente Herr Ludwig en su forzoso retiro en extrañas circunstancias.

Herr Wilhelm Dieterle, el cual interpreta a Herr Ludwig II en el filme, muestra de forma acertada las contradicciones y polémicas que rodearon a la figura del rey Bávaro, filmando toda una lujosa gran producción UFA, con lo que esto significa, esto es, incluir una excelente dirección artística y cuidada ambientación histórica, contrastando además el director los caprichos y sueños del monarca con la veleidosa realidad de sus súbditos, además de mostrarse muy fiel a los hechos históricos en los cuales se basa el filme.

La comedida interpretación de Herr Dieterle, mostrando las contradicciones, caprichos y quimeras del monarca, así como su aislamiento, es especialmente destacable; la figura de Herr Ludwig se muestra como la de un atormentado monarca no demasiado apreciado por su pueblo, un hombre que vive aislado en su idealizado reino de las artes, el cual tiene que afrontar necesariamente la cruda realidad, esto es, avariciosos políticos, burócratas y un pueblo que no lo comprende, hechos éstos más que suficientes para llevar finalmente a la locura a Su Alteza Real Ludwig II.

Y ahora si me lo permiten, les tengo que dejar momentáneamente, pues este conde germánico tiene que mandar construir castillos en el aire.

Herr Graf Ferdinand Von Galitzien