Samstag, Mai 08, 2010

"Himmelskibet" (1918) By Holger-Madsen


The early first days of the last century were times of great human curiosity about new technologies and the marvellous possibilities in the world of science; startling discoveries and new inventions set the world on the path to modernity. Unfortunately, this time of enlightenment also coincided with terrible conflicts and war, mankind at its worst.

That human duality is very well reflected in the Danish film “Himmelskibet” (1918), directed by the great director Herr Holger-Madsen. It is a sci-fi film that includes a clear and sincere pacifist claim.

The film tells of the eagerness and hardships of the sea captain Herr Avanti Planetaros, now reconverted into a space captain, and his project of a trip to Mars. Before embarking on his particular space odyssey, Captain Planetaros will have to bear the incredulity and the scorn of many conservative astronomers, especially Professor Dubius ( ah, what a proper name… ) . In spite of such indifference and after many troubles and years of work, the spaceship “Excelsior” is finally constructed and Captain Planetaro’s trip to Mars goes from dream to reality.
Once on Mars, Captain Planetaros and his crew finds an advanced society in which peace is a way of life among its citizens.

Filmed during the terrible years of WWI, “Himmelskibet” was obviously influenced by that devastating conflict that destroyed Europe during four miserable years. The message of peace and morality comes from the archaic but advanced Martian society which hopes to influence the Terrestrial civilization and wean it from such bad habits as violence, wine and canned meat.

So, Martians will show Terrestrials the way to achieve a better society on Earth with pacifist messages reminiscent of those of religion and pious morality, and in stark contrast to the bad behaviour on earth which has wrought so much unhappiness through the centuries. The Martians hope their philosophy will be spread on Earth once Planetaros and his crew returns home.

In these modern times in which the movies are full of technological magic, the special effects in “Himmelskibet” are primitive by comparison but are still full of naive charm. In fairness, longhaired and modernen youngsters should remember that Herr Holger-Madsen was also a very modernen youngster in those olden times, a director who was innovative, imaginative and influential.

It must be said too that this Herr Graf thought that instead of journeying through space to Mars, Captain Planetaros may have travelled back in time to ancient Greece since the Martian citizens wear white and classical robes so reminiscent of the Hellene imaginarium ( Martians may look like Greeks but in comparison they are crashing bores… ). However, in spite of its naive ways, the film effectively conveys its important message and one that is no less valid today where mankind still dreams of a world of peace and cooperation. Alas, even after Captain Planetaros’ trip to Mars, the world seems not to have grown in wisdom.

And now, if you'll allow me, I must temporarily take my leave because this German Count must make love to one of his Teutonic heiress and war with the other one.

Herr Graf Ferdinand Von Galitzien

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Los primeros años del siglo pasado fueron tiempos en donde la humanidad mostraba mucha curiosidad hacia las nuevas tecnologías y las enormes posibilidades que ofrecía la ciencia, sorprendentes descubrimientos y nuevas invenciones que pusieron al mundo en el rumbo hacia la modernidad, aunque desafortunadamente, también coincidieron esos tiempos de ilustración con terribles conflictos y grandes guerras, mostrando igualmente y al mismo tiempo, la peor cara de esa misma humanidad.

Esta dualidad humana está muy bien reflejada en el filme danés “Himmelskibet” (1918), dirigido por el gran director Herr Holger-Madsen, un filme de ciencia ficción en el cual se incluye un sincero alegato pacifista.

El filme narra las vicisitudes y problemas del capitán Herr Avanti Planetaros, otrora un lobo de mar y ahora reconvertido en un navegante espacial, sobre su gran proyecto de iniciar un viaje al planeta Marte; antes de embarcarse en tan particular odisea espacial, el capitán Planetaros tendrá que soportar la incredulidad y el escarnio de numerosos astrónomos conservadores, liderados éstos por el profesor Dubius ( un nombre más que apropiado, ciertamente… ); a pesar de tanta indiferencia y después de muchos problemas y años de trabajo, se finaliza la construcción de la nave espacial “Excelsior”, pudiendo finalmente el capitán Planetaros cumplir con su sueño de viajar a Marte.
Una vez en Marte, el capitán Planetaros y su tripulación, se encontrarán con una avanzada civilización en la cual la paz, la ausencia de conflictos, es toda una forma de vida entre sus ciudadanos.

“Himmelskibet” fue filmada durante los terribles años de la primera guerra mundial y obviamente el filme se vio influenciado por tan devastador conflicto el cual asoló buena parte de Europa durante cuatro años, hete aquí el origen del mensaje de paz y moralidad que incluye el filme, aunque procedente de una arcaica pero al mismo tiempo avanzada sociedad marciana, que espera influir e inculcar ese mensaje pacifista a la civilización terrícola, poseedora ésta de terribles costumbres entre sus habitantes, como son el uso y abuso de la violencia, el vino y la carne en conserva.

Por lo tanto, los marcianos intentarán enseñar a los terrícolas cómo lograr un mundo mejor en la Tierra, gracias a sus mensajes pacifistas de gran reminiscencia moral, religiosa y pía, que contrasta con los malos hábitos que padece la sociedad terrícola y que tanta infelicidad les han causado a lo largo de los siglos, esperando los marcianos que su filosofía pacifista sea difundida por toda la Tierra una vez que el capitán Planetaros regrese de nuevo a su planeta.

En estos tiempos modernistas en los cuales los filmes están repletos de novísimos y mágicos avances en efectos especiales, “Himmelskibet” puede resultar, en comparación, un filme primitivo aunque ciertamente poseedor de un gran encanto naif.
Asimismo y para hacer justicia al director Herr Holger-Madsen, los melenudos de hoy en día deberían saber que dicho director nórdico fue también durante sus años mozos muy modernista, un realizador muy innovador, imaginativo y cuya obra fue de gran influencia en posteriores realizadores silentes.

También hay que mencionar que a éste Herr Graf, parecióle que, en vez de viajar a través del espacio hacia Marte, el capitán Planetaros viajase finalmente a través del tiempo hacia la antigua Grecia, al contemplar cómo la población marciana viste esas túnicas tan deudoras del imaginario heleno, eso sí, los marcianos pueden parecer griegos pero en comparación, son muchísimo más aburridos que éstos… ); a pesar de ciertos aspectos ingenuos que se pueden apreciar en el filme, la película logra transmitir su mensaje pacifista, totalmente válido hoy en día, pues la humanidad todavía sigue soñando con un mundo que viva en paz y sea solidario, aunque lamentablemente y después de haber transcurrido muchos años del viaje del capitán Planetaros a Marte, parece ser que los terrícolas todavía no han aprendido la lección.

Y ahora si me lo permiten, les tengo que dejar momentáneamente, pues este conde germánico tiene que hacer el amor a una de sus herederas teutónicas y la guerra a otra.

Herr Graf Ferdinand Von Galitzien

Kommentare:

El Abuelito hat gesagt…

Verdaderamente los marcianos parecen griegos... pero sólo lo parecen, que estos hasta el vino reprueban... y es que en el fondo no pueden evitar su ramalazo puritano, tan danés... El Excelsior, con ese tripulante borrachín y pendenciero, se lleva desde mi humilde punto de vista, lo mejor de un filme muy alejado del sentido de lo fantástico gozoso y liberador de un Meliés, por ejemplo... estos daneses son tan circunspectos!

Angel San Miguel hat gesagt…

El mensaje pacifista lastra mucho la película,que empieza muy bien y muy trepidante y la gran aventura que iba a ser llegar a Marte se convierte en la gran y aburrida decepción.Sin duda Marte es una civilización muy aburrida y me sorprende que sólo hubiera un amotinado a bordo del Excelsior.