Samstag, November 03, 2012

"The Red Dance" (1928) By Raoul Walsh



When the name of Russia comes to aristocratic minds, we immediately think of caviar, vodka and the Bolshoi ballet.  Commoners instead recall to mind a famous revolution that took place in that country nearly 100 years ago.  However, both sides agree on the importance of Russia to the history of cinema.

“The Red Dance” (1928, directed by Herr Raoul Walsh) is set in Russia during its revolution and there are many historical characters and fictional ones mixed together, but this film has nothing in common with the masterpieces directed by genuine Russian masters; Rather “The Red Dance” is a kind of soap-opera with a mission simply to entertain people and Herr Walsh certainly succeeds

“The Red Dance” sees the peculiar times of Russian revolution through Amerikan eyes, so consequently the picture is a harmless, naïf and overall, a fictional approximation of events.  Herr Walsh hasn’t any other intention in mind because he knows that propaganda films are exclusively for genuine Russians or collective academic workshops. 

So, in the picture we have a replication of the Czar, another one of Herr Rasputin and a revolutionary one who looks like Herr Trotsky, besides a lot of Cossacks, Bolsheviks and even a Grand Duke ( Herr Charles Farrell ) and a commoner , Frau Tasia ( Frau Dolores del Río in her most Slavic role ).  The latter two fall in love after some hardships and we learn that the big triumph of the Russian revolution is not the victory of the masses but that an aristocrat and commoner can find each other and happiness, MEIN GOTT!!.

“The Red Dance” comes off as something of a parody of Russian subjects with no serious artistic pretentions and full of delicious incongruities, a light hearted romance that uses the Russian uprising to create the sort of films that Amerikans do so well, reinterpreting history to make entertainment.

And now, if you'll allow me, I must temporarily take my leave because this German Count must dance the troika ( a Russian folk dance that recently has become very popular in Europe… ) with one of his rich and fat Teutonic heiresses.

Herr Graf Ferdinand Von Galitzien

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Cuando Rusia es mentada, las mentes aristocráticas asocian dicho país de forma inmediata al caviar, el vodka y el ballet del Bolshoi, no aconteciendo lo mismo con las mentes plebeyas pues para los susodichos dicho país es sinónimo de una famosa revolución acontecida en dichas tierras hace ya una centuria.
Pero sin embargo hay algo en lo cual ambas clases concuerdan: el hecho de que Rusia ofreció a la causa silente excepcionales directores fundamentales éstos para la historia del cinematógrafo.

En relación con éste asunto y aunque el filme “The Red Dance” (1928) transcurre en Rusia durante su revolución, pudiendo encontrarse en el mismo personajes históricos mezclados con otros completamente ficticios, éste filme dirigido por Herr Raoul Walsh no tiene nada en común con las grandes obras maestras dirigidas por los auténticos directores rusos y es que “The Red Dance” es básicamente un folletín cuya única misión es la de entretener al público, una propuesta artística ésta de la cual Herr Walsh sale ciertamente victorioso.

Y es que “The Red Dance” contempla esa peculiar época revolucionaria rusa a través de ojos americanos, por lo tanto el filme es una inofensiva, ingenua y sobretodo, aproximación ficticia de dichos tiempos, única pretensión artística de Herr Walsh, pues el director americano sabía que los filmes de propaganda son exclusivos de directores rusos y cooperativas de talleres cinematográficos de dicho país.

Por lo tanto en el filme uno se puede encontrar con un remedo del Zar, otro de Herr Rasputín e incluso un revolucionario con un cierto parecido a Herr Trotsky, además de un montón de cosacos, bolcheviques e incluso un gran duque ( Herr Charles Farrell ) y una plebeya, Frau Tasia ( Frau Dolores del Río, más eslava que nunca ), éstos últimos comprometidos con seres a los cuales realmente no aman, pero afortunadamente y gracias a la revolución rusa, ambos dos cruzarán sus destinos y se enamorarán el uno del otro en lo que es un gran triunfo de la revolución, la supresión de clases… ¡un aristócrata y una plebeya enamorados, MEIN GOTT!.

“The Red Dance”, como parodia de cuestiones rusas, está repleta de deliciosas incongruencias, un hecho éste que ciertamente no importa debido a las escasas pretensiones artísticas del filme mencionadas anteriormente; una película que, con la excusa de la revolución rusa y echando mano de clichés y tipismos, reinterpreta esos viejos e históricos tiempos con la única intención de entretener, algo que los americanos saben hacer realmente muy bien.

“The Red Dance” es, por lo tanto, un excelente ejemplo de esos maravillosos e hiperbólicos filmes mudos americanos.

Y ahora si me lo permiten, les tengo que dejar momentáneamente, pues este conde germánico tiene bailar una troika ( ese baile popular ruso tan de moda últimamente en Europa… ) con una de sus ricas y gordas herederas teutónicas.

Herr Graf Ferdinand Von Galitzien


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